Estos sábados siempre son iguales, llega la obra y algo más y me rompen el día. Por lo menos se convierte en un día de entreno cuando se hace un esfuerzo como este, aunque sea de resistencia.
8h.Por la mañana obra, unos 10 pisos de subidas y bajadas. Y unas 5 horas en pie.
17h. Por la tarde despedida de soltero, lo que significa, andar toda la tarde, hasta las 22h que llegamos al restaurante (7h), cena, y otra vez en pie para salir de fiesta y llegar a las 5 de la mañana (otras 4h).
Me recordó a cuando estaba de camarero en el Parador de Segovia, que se quedaban los muslos agarrotados después de 12h en pie sirviendo mesas y copas.
Algo es algo, y la verdad es que a las 5 de la madrugada me costaba dar un paso.
1 comentario:
primero , alas 8 de la mañana que trabaje tu padre!!! eres un bobilin.
segundo, eresun FILPIIIIIII, desde cuando las juergas cuentan como entreno, que te den, pues nada, en vez de matarte a correr dedicate a tomarte todas las noche copazos y asi seguro que bajas de las 3 horas,
flipiiiiiiiiiiiiii
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